Camas de madera maciza

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Preguntas frecuentes sobre camas de madera maciza

¿Por qué elegir una cama de madera maciza?

Porque es el mueble en el que pasas un tercio de tu vida: la madera maciza no cruje ni se afloja con los años como los tableros ligeros, soporta somieres y colchones pesados sin ceder y se repara si hace falta. El roble aporta además un dormitorio cálido y sereno, sin los brillos fríos del metal ni los acabados plastificados. Desarrollamos cada ventaja en qué ventajas tienen las camas de madera.

¿Qué medidas de cama de madera existen?

Las habituales en España: 90 x 190 cm en individual, 135 x 190 en matrimonio estándar, 150 x 190 en la queen europea y 180 x 200 en king. Recuerda que la estructura añade entre 5 y 15 cm al ancho y largo del colchón: mide tu dormitorio con la cama montada en mente, no solo el colchón.

¿Cómo se mantiene una cama de roble macizo?

Muy poco trabajo: polvo con paño seco o ligeramente húmedo, aceite natural una vez al año en cabecero y largueros, y una revisión anual del apriete de la tornillería, que con el uso nocturno se afloja de forma natural. Con eso, la cama de roble dura literalmente generaciones.

¿Qué mesitas combinan con una cama de madera maciza?

Las del mismo roble: la continuidad de material a ambos lados de la cama ordena el dormitorio al instante. Nuestras mesitas de noche de madera maciza comparten tono y acabado con las camas, y su altura estándar de 45 a 55 cm encaja con la mayoría de colchones. Fabricamos en Europa con roble macizo de origen certificado FSC.

¿Qué almacenaje conviene junto a la cama?

La pareja histórica de la cama es la cómoda: guarda lo que el armario no ordena bien y su superficie sirve de apoyo diario. Una cómoda de madera maciza en el roble de la cama completa el trío clásico del dormitorio: cama, mesitas y cómoda en el mismo lenguaje.